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Islas Canarias
 


La comunidad autónoma de Canarias es un archipiélago situado en el Océano Atlántico, frente al continente africano, a unos cien kilómetros de las costas del sur de Marruecos. Esta integrado por siete islas mayores, y seis menores. Su división política comprende dos provincias, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. A la primera, corresponden las cuatro islas mayores más occidentales: Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro; y las tres más orientales, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, corresponden a la provincia de Las Palmas. Las seis islas menores son: Alegranza, Graciosa, Montaña Clara, Lobos, Roque del Este y Roque del Oeste. Alcanza los 7.447 km² de superficie. Tenerife es la isla de mayor superficie, con 2.059 km², y en ella se encuentra el Teide, que es el pico más alto en territorio español, con 3.718 metros. La Palma, isla con reciente actividad volcánica, tiene la segunda altura de las islas, con el pico Roque de los Muchachos, de 2.426 metros. El Hierro es, entre las islas mayores, la de menor extensión, con 287 km2, y también la más occidental La Gomera presenta un terreno accidentado, con bastantes barrancos abruptos, en su superficie de 352 km2. Gran Canaria, con 1.531 km2 de superficie, es de forma circular con un macizo montañoso en el centro, que alcanza la mayor altura en el Pico de las Nieves, con 1.950 metros. Fuerteventura, con 1.731 km2, es la segunda en extensión. Siendo de muy antigua formación, su territorio ha sufrido una acentuada erosión. Lanzarote, con superficie de 807 km2, es la isla más oriental del archipiélago; está formada por materiales volcánicos recientes y muy visibles; el volcán Timanfaya -que da nombre al Parque nacional homónimo, estuvo en actividad entre 1730 y 1736. Los materiales volcánicos se encuentran en toda la isla. El clima es oceánico subtropical, con temperaturas suaves y precipitaciones escasas.

Cuenta con 1.583.277 habitantes (1997); y posee una densidad de población de 213 hab/km², que supera ampliamente a la media nacional. En Gran Canaria y Tenerife habita más del 80% de la población del archipiélago. La tendencia migratoria hacia las ciudades es marcada, no sólo dentro de las islas, sino también hacia otras regiones de España. A lo largo del siglo XX, la emigración canaria también tuvo como destino a los países iberoamericanos, especialmente a Venezuela. Los primeros habitantes del archipiélago, fueron los que en sucesivas oleadas llegaron desde Africa. La primera invasión se produjo en una fase tardía del neolítico norteafricano, por hombres emparentados con la raza de Cromagnon. Sujetos robustos, de talla alta, cabeza grande, rasgos faciales duros y morenos de piel. El guanche de Tenerife, está considerado como el prototipo más puro. El desarrollo de las culturas prehistóricas, hizo posible una organización social muy jerarquizada, con una estructura política de carácter monárquico, y de órganos colegiados competentes en los asuntos militares, políticos o jurídicos. La sociedad estaba dividida en una minoritaria especie de nobleza, y la gran mayoría de plebeyos; e incluso, por debajo de éstos, los considerados oficios viles, como verdugos y carniceros. Eran pueblos ganaderos, que criaban cabras, ovejas y cerdos; y también agricultores, dedicados a los cultivos de trigo, cebada y habas. Molían la cebada tostada entre piedras, y obtenían el gofio. También practicaban la pesca Ya en la época clásica, las Canarias eran conocidas; Horacio y Plinio hablan de ellas. En el siglo XIV comienza su conquista por los europeos, aunque se tiene conocimiento de la llegada al archipiélago de diversas expediciones genovesas desde 1291 y, posteriormente, de aragoneses y mallorquines. Ya en el siglo XV, el noble normando Juan de Béthencourt y Gadifer de La Salle, ambos al servicio del Duque de Orleans, organizaron una expedición que hizo escala en Viveiro, A Coruña y Cádiz, dirigiéndose luego al islote canario de Alegranza, entrando a Lanzarote por el puerto de Las Coloradas, o de Rubicon, en junio de 1402. La ocupación de las islas duró casi todo el siglo. Por ellas pasó Cristóbal Colón, en rumbo hacia América.

Y también, los hermanos Pinzón, Juan Sebastián Elcano, Balboa, Ponce de León, Magallanes, Pizarro, Hernán Cortés, Valdivia, Almagro, y muchos otros grandes hombres que llevaran la presencia de España a América. La colonización se organizó en forma sistemática a lo largo de los siglos XVI y XVII, estableciéndose en las islas pobladores procedentes de la península. En una primera época, se desarrollaron los cultivos de caña de azúcar, que junto a los ingenios, contribuyeron a la creación de poblaciones, cuyos habitantes también se dedicaron a otros cultivos y actividades, para cubrir las necesidades del consumo interno. Como consecuencia de la necesidad de abastecer a las flotas que hacían escala en sus viajes a América, se fueron haciendo cada vez mayores las superficies de los campos productores de cereales y, también, las superficies dedicadas a los viñedos, para la elaboración de vino, que pronto se convirtió en los principales productos de las islas.

Los vinos canarios, en particular la malvasía, fueron famosos en muchas partes del mundo. En los siglos XV y XVI, fueron creados la real audiencia, el tribunal de la Inquisición, la sede episcopal y los cabildos insulares. Estos últimos, gobernaban en cada isla. En el siglo XVIII fue una centuria de hambre, carestía y escasez de cereales en las islas. Disminuyó el comercio de los vinos, y recién en la segunda mitad del siglo, se produjo alguna recuperación, a partir de la introducción de cambios en los cultivos. Fue también una época de florecimiento de la ilustración, En el ámbito cultural, el archipiélago contó con figuras de la talla del poeta y escritor Cristóbal del Hoyo Solórzano, y el polígrafo José de Viera y Clavijo. Se produjo un marcado aumento de población, que hacia 1800 llegaba a los 200.000 habitantes. Los cabildos insulares, y aún la misma Audiencia, perdieron atribuciones, frente a los comandantes generales, impuestos por la Corona. Casi al final del siglo se produjo un hecho de relevancia histórica: la única capitulación del almirante inglés Horacio Nelson, durante su amplia carrera militar. Y ello ocurrió en las costas de la isla de Tenerife, que hasta ahora recuerda la gesta que impidiera la entrada del inglés en tierras españolas. El asedio de Santa Cruz de Tenerife comenzó el 22 de julio de 1797, cuando Nelson, a bordo del Theseus, y al frente de otros siete navíos de guerra con 393 cañones, y 3700 hombres armados, se enfrentó a 1669 españoles y 91 cañones, que tres días después lograron la capitulación de las tropas inglesas.

La victoria sobre Nelson hizo que Santa Cruz de Tenerife obtuviera el título de Muy Leal, Noble e Invicta Villa, con lo que puso un tercer león en su escudo. En el Museo Militar de Canarias, se conserva el cañón Tigre, que supuestamente arrancó el brazo derecho a Nelson, así como fusiles y pistolas, y el testamento del general Antonio Gutiérrez, que dirigiera la defensa. También se conserva la mesa en la que fue firmada la capitulación, varios cañones de los barcos ingleses, un bando del general Gutiérrez anunciando la guerra contra Inglaterra, una reproducción del acta de rendición, banderas, y diversos documentos. En el siglo XIX, la llegada de José I al trono de España produjo una reacción nacional, que tuvo eco en el archipiélago. Se creó una Junta Suprea Gubernativa, y el comandante general, marqués de Casa-Cagigal, entregó el cargo al teniente del rey O'Donnell. Canarias envió repreentantes a las Cortes Generales que se reunieran el 24 de septiembre de 1810. En 1812 se dispuso constituir la capital de las islas en Santa Cruz de Tenerife. Las islas, a excepción de El Hierro, fueron divididas en municipios. En el aspecto económico, el Real Decreto de 11 de julio de 1852, fue de gran importancia para el desarrollo económico, al instaurara la libertad de comercio, declarando francos a los puertos canarios. Sse reactivó la economía con la extensión del cultivo de la barrilla (para obtener sosa); y, hacia 1860, la aclimatación cochinilla, insecto que vive sobre la chumbera, y que una vez seco y reducido a polvo, sirve para teñir de rojo; aunque unos quince años más tarde, dejó de usarse, ya que a partir de 1871, se empezó a fabricar carmín con colorantes químicos, desapareciendo la demanda de cochinilla. En la misma época, comnzó a acentyuarse la emigración hacia Iberoamérica. En 1912 se dictó la Ley de Cabildos. El Real Decreto de 21 de diciembre de 1927, dispuso la división de la antigua provincia de Canarias, en dos provincias: Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. Se respetaron los cabildos insulares.

En esta época se consolidó el poder de los grupos dirigentes de Las Palmas y el de Santa Cruz de Tenerife, que rivalizaron por el control del archipiélago, dando origen al llamado pleito insular, que marcara negativamente la historia canaria del siglo XX. Las islas jugaron un importante papel en la Guerra Civil, ya que desde ellas partió el 18 de julio de 1936 el general Fracisco Franco, iniciando el alzamiento militar que provocara la contienda. Durante la posguerra, la economía canaria dependío de la suerte de la producción agrícola (plátanos, tabaco, tomates), absorbida por el mercado peninsular o extranjero, la pesca, y a partir de la década de los años '60, del turismo, que se ha desarrollado considerablemente. En la década siguiente, se produce la instauración de la monarquía borbónica, en la persona de S.M. D. Juan Carlos I. Se promulga la Constitución de 1978. España retira sus fuerzas del Sahara Occidental, generándose un clima de tensión en las islas, situadas a un centenar de kilómetros de las costas africanas. El hecho trae consecuencias políticas y económicas, especialmente para el sector pesquero. En mayo de 1982, se aprueba el Estatuto de Autonomía.

 
 
 
 

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