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Murcia
 
 

La comunidad autónoma de Murcia está situada en el sureste de la península Ibérica. Limita al norte con Castilla-La Mancha, al sur con el mar Mediterráneo y Andalucía, al este con la Comunidad Valenciana y el Mediterráneo y al oeste con Andalucía y Castilla-La Mancha. Es una de las comunidades uniprovinciales de España, y su superficie es de 11.317 km2 . La población de la Región de Murcia es de 1.109.977 (1995), con una densidad de población de 97 hab/km2. Las principales ciudades son Cartagena (180.553 habitantes), Murcia, (344.904), y Lorca (69.651 habitantes). El relieve, determinado en gran parte por la prolongación de las cordilleras Béticas, se presenta accidentado por numerosas sierras, llanuras y depresiones. Las sierras más importantes son la de Espuña, la de Taibilla -en la que se encuentra el pico más alto, Revolcadores, con 2.001 metros-, la de la Pila y, mas cercanas a la costa, las de Almenara y Mazarrón.

El altiplano de Jumilla-Yecla es la zona de enlace con el sur de la Meseta castellana. La comarca del Campo de Cartagena es la mayor exponente de la llanura costera El litoral murciano se extiende a lo largo de 176 kilómetros, entre las playas del Mojón, en san Pedro de Pinatar, y las calas sureñas de Aguilas; debiendo sumarse los 73 kilómetros de perímetro del Mar Menor, una albufera de 185 km2, formada por el aporte del río Segura, y separada del mar por un istmo arenoso, denominado Manga del Mar Menor.

Otros puntos destacados de la costa murciana son el golfo de Mazarrón y el cabo de Palos. El clima es típicamente mediterráneo, modificado por la influencia del relieve. Arido, con lluvias escasas concentradas en el otoño, promedian los 300 mm. anuales en la zona del litoral. Favorecida por el cálido sol que luce durante casi todo el año, la Costa Cálida es famosa por su clima y sus playas. La temperatura anual alcanza un promedio de 18 ºC. Mientras que en las comarcas del interior, puede haber heladas invernales, con frío intenso. El río Segura, el Guadalentín -también llamado Sangonera-, el Mula, el Argos o el Benamor, son los ríos de la región. Las aguas son bien aprovechadas para el riego de las huertas murcianas. Existen rastros de presencia humana desde la prehistoria. En Moratalla, Cieza y Yecla se han hallado valiosos restos de pinturas rupestres. Los primeros pobladores de los que se tiene constancia, fueron las tribus íberas (oretanos, bastetanos, deitanos y contestanos). Los fenicios crearon diversas colonias en el litoral y en el interior, dedicándose principalmente al comercio, y a la explotación de recursos mineros. Quart-Hadasat (Cartago Nova, actualmente Cartagena) fue fundada en el 223 a.C. por el cartaginés Asdrúbal, sobre la antigua Mastia.

Tras la batalla de Munda (año 45 a.c), Los romanos conquistaron toda la zona y dejaron innumerables muestras de su arte y cultura. Algunos exponentes son Los Torrejones de Yecla o Los Cipreses de Jumilla), y la Torre Ciega. En el año 411 el territorio de la actual Cartagena fue ocupado por los alanos. Estos, a su vez, fueron expulsados en el año 418 por el visigodo Valia. Tras arduas luchas, el territorio pasó a manos musulmanas, fundamentalmente a partir del año 713. Los musulmanes hicieron de estas tierras un importante centro cultural; pero desde el punto de vista arquitectónico no son muchas las muestras que han llegado hasta nuestros días. En 1243 Murcia fue incorporada al reino de Castilla. En agosto de 1304, parte del territorio murciano pasó a la corona de Aragón. Los moros de Granada realizaron intentos de ocupación territorial, en la primera mitad del siglo XV, siendo rechazados. Los monarcas castellanos reconocieron a la ciudad de Murcia por el apoyo recibido de sus habitantes, otorgándole en 1477 la distinción de "Muy Noble y muy leal". Contemporáneamente, el puerto de Cartagena comenzó a tener gran movimiento de personas y mercancías. Felipe II lo hizo fortificar, en 1570. Pese a sus defensas, el pirata Francis Drake logró penetrar en la zona, años más tarde. La región de Murcia sufrió epidemias y catástrofes, como las inundaciones de 1544, 1661, y la desvastadora del río Segura, del 14 de octubre de 1651. Episodios de peste, como los ocurridos en 1558, 1600, 1652, 1677 y 1678, y dilatados períodos de hambre. La Guerra de Sucesión se vivió con especial intensidad en la región murciana. La lucha enfrentó a los simpatizantes del archiduque Carlos, con los de Felipe V, siendo éste último el que recibiera mayoritario apoyo de los murcianos. En 1709, cerca de Murcia, tuvo lugar la batalla del Huerto de las Bombas.

 

 

Tras la guerra, la región vivió una época de relativa prosperidad. En 1767, los jesuítas fueron expulsados de Cartagena. La Corona de los Borbones promovió el desarrolló industrial de Murcia, y en 1776 se estableció la Real Fábrica de Sedas a la Piamontesa, de gran fama en la época. El murciano Floridablanca, en la división territorial propuesta en 1785, incluía en la provincia de Murcia los partidos de Albacete, Cartagena, Cieza, Chinchilla, Hellín, Lorca, Murcia, Segura de la Sierra, y Villena. En 1809, la región quedó organizada como Departamento del Río Segura, con Murcia como capital. En 1810, se convirtió en la Prefectura de Murcia. Y recién en 1833, con la reforma administrativa, se produjo la división en las provincias de Murcia y Albacete. Iniciado el siglo XIX, en 1808 comienza la Guerra de la Independencia, contra el invasor francés. Cartagena fue la primera población marítima en alzarse contra las tropas de Napoleón, huyendo el cónsul francés a bordo de un barco danés. La explotación del plomo hizo de Cartagena un centro de concentración proletaria, que promoviera diversos hechos de carácter reivindicativo durante el siglo XIX. En 1820, con el comienzo del trienio liberal, miles de personas tomaron y demolieron las cárceles de la Inquisición, liberando a los prisioneros. En 1834 fue reprimida una conspiración carlista, y al año siguiente, fueron asaltadas varias iglesias. En 1838, se produjo un alzamiento popular, que consiguió el ajusticiamiento de los prisioneros carlistas. A mediados del siglo XIX se produjo la desamortización de los bienes eclesiásticos, impulsada por Juan Alvarez Mendizábal. La medida, que tuvo un peso considerable en la sociedad, no logró modificar el carácter latifundista de la región. En 1865, Murcia quedó vinculada a Madrid por ferrocarril. En 1873, se produjo una insurección cantonal, que tuvo como centro a Cartagena.

El movimiento cantonalista era, en principio, una minoría intransigente que no aceptaba la corrupción y la degradación política y social como hecho consumado. Tuvo destacado rol en Málaga, Sevilla, Cádiz y Granada, aunque sobresalió en la región murciana, y especialmente en Cartagena, llegando a contar con unos ocho mil adherentes, entre tropas militares y voluntarios civiles. El general Martínez Campos, trás haber intervenido en tierras valencianas para frenar el movimiento cantonalista local, ingresó a Murcia el 16 de agosto de 1873, al frente de dos mil hombres, no consiguiendo el objetivo de dominar al movimiento cantonalista murciano. Fue remplazado por el general Ceballos. El almirante Lobo, con parte de la escuadra no sublevada, bloqueo Cartagena por mar, durante cuatro meses y veintiocho días. Se combatió intensamente, y la resistencia fue debilitándose, por el rigor del cerco, y las divisiones internas. El 13 de enero de 1874, cayó Cartagena, y los cantonalistas más comprometidos tuvieron que huir hacia Orán, a bordo de la fragata Numancia. El siglo XIX comenzó con un marcado desarrollo de los grupos de obreros y jornbaleros en la región murciana. Entre los años 1914 y 1936, como en toda España, se avanzó en la transformación de la economía hacia el capitalismo industrializado. La región de Murcia, eminentemente agraria, enfrentó serios problemas, que no fueron superados durante la dictadura de Primo de Rivera. Durante la Guerra Civil, Murcia permaneció dentro del territorio republicano, hasta el fin del conflicto. El 29 de marzo de 1939, tropas nacionales, al mando del general Alonso Vega, ocuparon la ciudad de Murcia, y dos días más tarde, cayó Cartagena. La sombra del hambre caracterizó los primeros tiempos de posguerra. Recién en los años '60, la economía volvió a recuperarse. Hasta entonces, la agricultura seguía siendo la base de la actividad económica de la región. Tras la muerte del general Franco, iniciado el proceso democrático, al constituirse las autonomías, la provincia de Albacete -que formara parte de la Región de Murcia- se integra, en 1978, en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. Y Murcia se constituye en comunidad autónoma uniprovincial. Su estatuto de autonomía fue tramitado por aplicación del artículo 143 de la Constitución Española, y entró en vigor en junio de 1982.

 
 
 
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