| | l día 8 de julio empezó como habían empezado los últimos 10 días, después de despertarnos, nos quedamos acurrucaditos, disfrutando de esos momentos que queremos robarle al día, mientras nuestros compañeros de descanso se preparaban. Salimos a la hora de siempre. Casi sin proponérnoslo y sin que un reloj nos marcara los pasos, alrededor de las 7.30 empezaba nuestro camino. La mañana estaba sin neblina, ni nubes, el aire claro y diáfano, características que no habían tenido los días anteriores, ahora sí, el paisaje se gozaba sin ninguna interrupción.
Al salir de Ribadiso hay que subir por un rato, casi hasta llegar a Arzua, que es un pueblo más o menos grande, cuando nosotros pasamos por él era temprano y era sábado así que casi no había nadie por sus calles, es un pueblo que se alarga en su carretera, pasamos por la iglesia que estaba cerrada, pero en lo que debía ser el despacho parroquial había un cartel que decía: sello de peregrinos, llamamos a la puerta y no contestaba nadie, entonces entré, porque estaba la puerta entreabierta y en una mesa que había en medio de la pequeña sala, estaba el sello junto con una almohadilla, entendí que era tipo autoservicio, así que selle las dos credenciales, y nos retiramos, sin poder dar los buenos días ni las gracias a nadie. A la salida del refugio y en camino desayunamos unos jugos de fruta que Nora había comprado en Melide junto con algunas galletas, así que no perdimos tiempo para comer. Después de pasar este pueblo nos internábamos durante más de 10 km, por la hermosa campiña gallega, teniendo siempre delante de nuestros ojos unos paisajes que parecían postales, también empezaban a abundar los bosques de eucaliptos que ya no nos abandonarían hasta la entrada a Santiago, estos caminos ya están muy transitados por peregrinos y siempre uno está con algún compañero al alcance de la vista, ya sea por delante o por detrás. Pasamos varios pueblitos; Preguntoño, Calzada, Calle , Boavista, y varios otros que si bien no los cruzamos quedaban cerca de nuestro paso. Ya no eran esos pueblos infectados de boñigas, estos tenían otro aspecto, acá todo se veía más limpio, había grandes jardines con flores, y chalets lujosos, aunque también había huertas y se criaba ganado pero con otro sistema. Después de cruzar un pueblo que se llama Salceda, nos ocurrió algo que no nos había ocurrido antes: nos perdimos, es decir creímos que nos habíamos perdido, porque estaban arreglando una carretera y no había señales, entonces tuvimos que retroceder, como 500 mts. sobre nuestros pasos, y nos cruzamos con un par de peregrinos que eran extranjeros, que después íbamos a almorzar con ellos en Santiago, y con señas le preguntamos si ese era el camino correcto, y parecía que sí, así que volvimos ha hacer el camino que habíamos desecho y un poco más adelante de donde dimos vuelta, estaban las flechas amarillas, indicando que no nos habíamos equivocado, y al salir de un recodo en la montaña estaba el pueblito de Ras, y cruzando la carretera Brea, y después de cruzarlos uno se interna en un bosque y tiene que subir una cuesta bastante pronunciada, para llegar al Alto de Santa Irene. Ya estábamos muy cerca de la próxima parada, la jornada se había hecho corta y bastante llevadera, un día climatológicamente bueno y un camino no muy pesado, pero el cansancio acumulado se iba notando, a mí no se me había ido ese dolor de las canillas, y me dolían los empeines, no podía entender como con un camino relativamente fácil, llegaba tan dolorido, pero así fue.  | Pedrouzo (Arca): Hermoso albergue recientemente inaugurado. Generalmente es la última parada antes de llegar a Santiago | El caso es que a las 12.30 llegamos a Pedrouzo, un refugio nuevo, espectacular, todavía no habían abierto, había en la puerta esperando, alrededor de 25 peregrinos cuando llegamos nosotros, y ahí recostados en la hierba de la entrada estuvimos charlando con varios peregrinos hasta que abrieron, para esa hora ya eran más de 50. Este es un punto clave pues mucha gente como nosotros, prefiere pasar aquí la noche para enfrentar bien temprano el último peldaño de la escalada, pues desde aquí hasta Santiago no hay otro refugio así que no hay muchas opciones, por eso se llena tanto éste. Estuvimos un buen rato para inscribirnos, y una vez que nos asignaron las camas nos fuimos a almorzar a un restaurante que habíamos visto cuando entrábamos en el pueblo, almorzamos sopa, ensaladilla y merluza a la plancha, después de una buena sobremesa, nos fuimos al refugio. La hora de la siesta se respeta mucho, de 15 a 17 hs. hay mucho silencio, y nadie mete ruido, después ya cada uno empieza a hacer algo, entre las 18 y 20 hs. es cuando más se ve a la gente charlando, intercambiando opiniones sobre el viaje, otros prefieren la lectura o la escritura, otros como nosotros, hacen una recorrida por los lugares donde vamos parando. Este refugio creo que es uno de los que mejor puesto está, tiene todas las comodidades, tiene una cocina que parece la de un restaurante o de algún lujoso hotel, tiene un salón comedor que tiene 15x5 mts. con mesas para comer, y sillones, hasta tenía una sala de primeros auxilios con una camilla, aunque también tenía problemas en las duchas, pues faltaba una cortina. Tenía 100 plazas divididas, creo que en 4 estancias, digo creo, porque nos tocó dormir abajo, que había dos estancias, y a la planta alta no subí, nuestra estancia estaba dividida por 2 tabiques en 3 compartimentos de 8 camas cada uno, nosotros dormimos con tres brasileños,(dos hombres y una chica que ya conocíamos de antes), y una chica italiana, que estaba con dos amigos alemanes. En líneas generales si uno tiene que calificar a los refugios con una nota todos se sacarían un excelente, algunos un poco más chicos, otros con más comodidad, pero todos muy buenos. El único problema es que si sigue el auge que está demostrando El Camino en los últimos años, los refugios actuales van a ser pocos, ya , sobretodo en las últimas etapas si uno llegaba después de las 14 hs. era muy probable que no consiguiera un lugar, y a veces lo que tenía que ser un Camino de oración y meditación se transforma en una carrera de competencia para llegar a tiempo a un refugio y no quedarse afuera, tendrían que hacer más aunque tengan que cobrar algo para el mantenimiento, a veces tampoco es bueno darlo todo gratis. Quisiera tener también unas palabras de agradecimiento para mis ocasionales compañeros de viaje, en general todos los peregrinos son unas personas excepcionales, debe ser otro de los milagros que obra el Camino, pues los peregrinos, somos personas comunes, que durante la peregrinación hacemos aparecer ese lado bueno y humano que todos tenemos, pero que no lo usamos a diario, lo usamos en las grandes ocasiones y sin duda ésta era una gran ocasión, lo malo que tal vez después cuando volvemos a nuestra vida normal, cada uno vuelve a ser lo que fue, con sus miserias , sus ambiciones, sus miedos, sus envidias, sus defectos,pero quien nos puede quitar la satisfacción de haber sido buenos por 10, 15 ó 30 días y el firme deseo de volver a serlos en la vida común, tal vez eso sea lo que muchos vamos a pedir, ser peregrinos en todos los días de nuestra vida. Es decir que un peregrino es una persona común que por unos días trata de ser una persona especial. Recorrimos el pueblo como de costumbre, pero ya no disfrutábamos como en días anteriores, el paseo tenía sabor de despedida, pero cuando éstos pensamientos se nos cruzaban por la mente, enseguida tratábamos de pensar que al día siguiente alcanzaríamos una meta, una meta largamente soñada y deseada. Fuimos a cenar religiosamente a las 21 hs. a un restaurante que quedaba en el otro lado del pueblo y que nos había parecido muy bonito, una vez que paseábamos frente a él. Y de verdad no nos equivocamos, nos llamó la atención un lugar tan bien puesto y tan lujoso en un pueblo relativamente pequeño. Comimos caldo gallego de entrada y después trucha y escalope de cerdo, y una vez terminada la cena en el restaurante vimos como se hacía de noche en este marco tan agradable. Para el último día los planes cambiaban, pues la misa del peregrino en la Catedral es a las 12 hs. y pretendíamos llegar cómodos de tiempo y no sobre la hora. Para llegar a las 11hs. tendríamos que salir a las 6 de la mañana, ya que estábamos a 20 kms. de nuestro destino final, por este motivo a las 22 hs. pasadas estábamos acostados aunque hasta las 23 hs. no cesó el murmullo. | |