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"Sueño" Diario de un Peregrino - Etapa XI
 
 


e percaté que la cuenta que había sacado yo, era la misma que habían echo casi todos mis compañeros, pues a las 5,30 hs. empezó a sentirse un movimiento que era inusual para esa hora, esta vez no había tiempo para remolonear, pero sí tuvimos que perder un poco de tiempo en el baño, pues coincidíamos todos en el mismo horario.

De todas maneras a la hora establecida estábamos en camino, lo primero que hice al salir fue como de costumbre, chequear todos mis músculos para ver como evolucionaban mis dolores, para sorpresa mía no tenía ninguno, habían desaparecido los dolores de la canilla y del empeine, que me mortificaron los dos últimos días, le dije a Nora que me sentía como el día que salí de San Justo, y ella también estaba bien, nos íbamos a presentar ante el Santo Patrón enteros sin una huella de la larga peregrinación, y esto era algo por lo que habíamos pedido mucho.

Era totalmente de noche, hicimos 400 mts. y ya estábamos saliendo del pueblo, era algo que no habíamos tenido en cuenta, pues mucha gente llevaba linternas. Como en nuestros planes nunca estuvo la posibilidad de andar de noche no nos preocupamos, pero ahora necesitábamos una, de todos modos no fue algo que no tuviera remedio, pues como dije en esa hora se concentró mucha gente para salir, entonces no nos costó trabajo unirnos a un grupo que llevara una linterna. Era noche cerrada todavía, no se veía nada, para colmo los primeros tramos de esa etapa transcurren entre bosques de eucaliptos, era realmente tenebroso, pero al ir bastante acompañados uno no mide los peligros, aúnque siempre existe la posibilidad de algún animal que pueden habitar estos bosques.

A veces nos juntábamos grupos de 6 ó 7 personas que caminábamos juntas y no sabíamos quienes eran, a veces reconocíamos a alguien por la voz, pero nos sentíamos protegidos, nos sentíamos acompañados los unos por los otros. Después de andar media hora por la oscuridad del bosque, salimos al campo abierto, los primeros albores se dibujaban en el cielo hacia el este, ya veíamos luces lejanas de las casas, de a poco fue amaneciendo, a media luz cruzamos un pueblito llamado San Antón, y a partir de aquí ya podíamos ver el camino sin la ayuda de las linternas, nos fuimos separando del grupo para quedarnos solos pues era la hora de nuestras oraciones.

Cruzamos el pueblo de Amenal. y después en Cimadevila cruzamos la carretera, para subir una cuesta e internarnos en un bosque de eucaliptos que parecía no tener fin. Tratábamos de atesorar en cada paso, el recuerdo del Camino, sabíamos que eran los últimos kms. de Camino al estilo medieval, poco más adelante, nos esperaba, la urbanización, las carreteras, y hasta un aeropuerto nos cortaba el paso hacia nuestro destino. Se acababan los momentos de soñar que estábamos en el siglo XII, de pensar, que unos caballeros francos venidos allende los Pirineos eran nuestro compañeros de viaje, de pensar que nuestros pasos por esos lejanos paradores estaban protegidos por los Caballeros de la Orden de Santiago, o por los Templarios, cuyo castillo habíamos pasado en Ponferrada. Llegaba el momento de dejar de soñar, pues se estaba acabando el sueño.

Nunca fui un gran rezador de rosario en mano, pero esta mañana tenía la necesidad de rezar, y lo hicimos en forma más generosa que todos los otros días. No me pidan que les describa el paisaje de este día, pues estaba tan ensimismado que a penas me daba cuenta de fijarme en las flechas amarillas, estas inseparables compañeras de viaje, que nos indicaban por donde teníamos que ir, este día nos cruzamos con muchos peregrinos, algunos conocidos y otros no, se veía en las caras de todos la ansiedad por llegar a Santiago. Entre los peregrinos había de todo, algunos que venían de 100 kms. atrás para ganarse la Compostela, otros que van saliendo de sus lugares de residencia, otros que eligen un punto al azar, para cumplir con el Camino de acuerdo a su disponibilidad de tiempo, otros, los ortodoxos que hacen el Camino Francés en su totalidad en España, partiendo desde Roncesvalles, y cruzando gran parte del norte de la península a lo largo de más de 800 km., y los otros como Gerard y Hans, que no le importan los kms. lo importante era cumplir una promesa vaya a saber por que causa. Me imagino lo que debe de ser para los peregrinos que vienen desde Roncesvalles después de caminar durante un mes , llegar al destino tan ansiado.

Labacolla:
Hermoso pueblo a 5 kms.de Santiago de Compostela. El cartel nos indica el Camino.

Después de cruzar un gran bosque se sale a una autopista, y se bordea el aeropuerto de Labacolla , se cruza la autopista hacia el pueblo de San Paio, después de pasar este pequeño pueblo otra vez los eucaliptos se interponen en nuestro camino, poco después se pasa el pueblo de Labacolla. A partir de aquí el Camino pierde el encanto, pero gana en emotividad. Ya se acabaron para siempre las sendas pedregosas en las laderas de las montañas, se acabaron los andaderos leoneses y las corredoiras gallegas, se acabaron las vistas panorámicas de las cumbres de las montañas, y las minúsculas sendas en el fondo del valle, se acabó la soledad sobrecogedora de la Maragatería,se acabó el desafío diario de 25 km. delante de uno, se acabaron las tardes y noches de camaradería de un refugio de peregrinos, se apagó la magia, se estaba acabando el Camino.

 

San Marcos:
Todo un resumen del Camino de Santiago, aúnque en este punto solo faltan 6 kms.para llegar a la meta.

Cuando entramos en el pueblo de San Marcos, algo nos sacó de nuestro ensimismamiento de una forma abrupta; íbamos caminando por una calle en una pronunciada bajada, cuando detrás nuestro escuchamos alguien que nos grita, cuando nos dimos vuelta vimos a varios peregrinos en bicicleta que se nos venían encima, yo me fui para un lado y Nora para otro, una de las ciclistas se fue encima de Nora y pudo frenar la bicicleta, recién cuando había 2 cm. entre la rueda y la pierna, la ciclista casi se cae pero pudo mantenerse en pie tras un trastabillón. Gracias a Dios no pasó nada solo fue un susto, pero pudo haber pasado, por un rato el corazón nos saltaba dentro del pecho, ahí nos dimos cuenta que habíamos vuelto a la civilización y que había que empezar a moverse con cuidado.

 

Monte do Gozo:
Muy bien puesto el nombre al lugar.Porque gozo es lo que se siente al ver por primera vez, a lo lejos Santiago de Compostela.

Pasado el pueblo se divisa el Monte do Gozo, llamado así porque desde su cumbre, los antiguos peregrinos veían por primera vez las altas torres de la Catedral, hoy merced a la urbanización y la forestación es imposible verlas, subimos hasta su cumbre donde hay un monumento conmemorativo de la visita que Juan Pablo II hizo a este lugar en el año 1982, primera vez que un pontífice visitaba Santiago de Compostela. Desde su cumbre también nosotros vimos por primera vez la ciudad del apóstol. Realmente la emoción es muy grande, tanto que es muy difícil de describir, se siente una opresión en el pecho y se hace muy difícil hablar sin que a uno se le quiebre la voz de la emoción. Sacamos una foto de compromiso, y seguimos.

En la ladera del Monte está el refugio más grande de todo el Camino, con capacidad para 500 personas, realmente parece una ciudad, está dividido en muchos (30 ó 40 ) pabellones, está realmente muy bien puesto. Salimos de este inmenso refugio, cruzamos por un puente una autovía y ya estábamos en la ciudad, pero aún nos faltaba casi una hora para llegar al Obradoiro, este tramo se hace interminable, uno está cruzando la ciudad hacia la cual caminó por once días, y ni siquiera la mirábamos, desde que entramos en la ciudad hasta que llegamos a la Catedral, lo hicimos tomados de la mano, sentíamos la necesidad de estar muy unidos, caminábamos y nuestros ojos estaban fijos en el cielo tratando de divisar las agujas de la catedral.

No tenía idea que fuera una ciudad tan grande, por lo menos así me pareció, los carteles, con la flecha amarilla nos indicaban el camino por un intrincado laberinto urbano, cruzábamos calles, avenidas, parecíamos autómatas caminando con la mirada perdida en el cielo. Pero a la vuelta de una esquina cuando tomamos la calle de San Pedro, las agujas de las torres, aparecieron dibujadas en el cielo, y junto con las agujas aparecieron también unas lágrimas en mis ojos, en vez de parar a disfrutar tan hermoso momento, apuré mi paso como si alguien se fuera a llevar la Catedral de su lugar, parecía un caballo con las anteojeras que solo le permiten ver para adelante, si mis piernas me lo hubieran permitido, creo que esas últimas cuadras las hubiera echo corriendo, tal era la ansiedad por llegar, tal vez hubiera sido más cuerdo, ir despacito y disfrutar ese momento haciéndolo más duradero, pero quien podía pedir cordura en un momento tan sublime.

 

Palacio Raxoi:
Este Palacio es la sede del Gobierno Autónomo de Galicia. La foto está sacada desde la puerta de la Catedral, con la Plaza del Obradoiro de por medio.

Nos metimos en el casco histórico de la ciudad, pasamos la iglesia de San Benito sin mirarla, cruzamos la plaza de Cervantes, y tomamos la calle de la Azabachería, pasamos el Monasterio de San Martín Pinario sin siquiera darnos cuenta que estaba ahí, pasamos bajo el puente del Palacio de Gelmirez, sin poder apreciar la monumentalidad de la ciudad, y ante nosotros se abría con su inmensidad la Plaza del Obradoiro, estábamos frente a la Catedral, nos miramos y nos abrazamos, mientras llorábamos copiosamente con la emoción del momento !El sueño estaba cumplido!.

Ahora sí, hubiera querido poder detener los relojes e inmortalizar este momento de gloria. Después de un rato de estar abrazados me di cuenta que no estábamos solos en la plaza, una multitud nos rodeaba, había muchísimos peregrinos, algunos conocidos pero muchos desconocidos, cuando reaccionamos y nos dimos cuenta donde estábamos lo primero que atinamos, fue entrar a la Catedral y dar el saludo típico al Apóstol con las tres cabezadas, para lo cual tuvimos que hacer una larga cola ante el Pórtico de la Gloria, en ese momento fue cuando nos saludó el muchacho con quien compartimos el refugio en O Cebreiro.

Después quisimos subir al Camarín pero era imposible por la cantidad de gente que había, así que lo dejamos para otra oportunidad, salimos a la plaza a esperar la hora de la misa, pues faltaría poco más de media hora. Estábamos sentados en la plaza y se nos ocurrió que mientras esperábamos podíamos hacer el tramite de la Compostelana, en mi guía figuraba la dirección de la Casa del Peregrino, fuimos en su busca cosa que no fue muy difícil, pues la puerta estaba llena de estos turistas de alpargata.

Reconocimos a mucha gente, algunos que hicimos juntos la última etapa y otros que hacía cuatro o cinco días no veíamos y ahora los encontrábamos. Subimos a un primer piso y en una oficina con mostrador, nos atendieron muy cordialmente unas señoritas, que después de estudiar cuidadosamente los sellos de las credenciales, nos extendieron los, para nosotros, tan preciados diplomas, mientras nosotros asentábamos en un gran libro todos nuestros datos, incluyendo nuestro país de residencia y el lugar exacto desde donde habíamos iniciado el Camino.

Contentos con nuestro preciado tesoro, salimos, y nos quedamos con una veintena de peregrinos conocidos, listos para entrar a la misa, habíamos arreglado de quedarnos en uno de los laterales, que es donde mejor se ve el Botafumeiro, y entramos con el roncador ¿se acuerdan?, pero era tal la cantidad de gente que había que era imposible mantenernos todos juntos, así que yo le dije a Nora que fuéramos para el otro lateral, pues parecía haber menos gente, así que nos separamos de nuestros compañeros, que después durante la misa los vi a la mayoría de ellos, todos puestos alrededor del altar, que tal vez es el lugar destinados para peregrinos en esta misa, me dio mucha bronca haberme separado de ellos, pues me hubiera gustado estar en ese lugar privilegiado.

Nos sacamos las mochilas y tiramos los bordones en el suelo y nos sentamos en la base de una columna en el lateral derecho del altar, pues era el único lugar que había para sentarse, era un mundo de gente. Fue una misa concelebrada por 12 sacerdotes , había italianos, portugueses, franceses, alemanes, y por supuesto españoles, fue una ceremonia preciosa.

Antes de empezar la celebración como era la misa del peregrino, se le daba la bienvenida a todos, y usando las planillas de la Casa del Peregrino se los mencionaba, no por su nombre, sino diciendo de donde eran oriundos y cual había sido su punto de partida, cuando el obispo entre otras menciones dijo que habían llegado 2 peregrinos de Argentina que partieron de San Justo de la Vega, se nos hizo un nudo en la garganta y fue imposible reprimir las lágrimas, nos sentimos sumamente orgullosos, teníamos ganas de saltar de nuestros lugares, levantar la mano y decir que esos éramos nosotros, pero había cientos de peregrinos, que estaban en esa misa con nosotros compartiendo la misma emoción y el mismo orgullo. Orgullo, eso es lo que sentí cuando en un mismo momento, estaba representando al pueblo donde nací y a mi patria adoptiva, justo un 9 de Julio, juro que no lo había calculado, solo una gran coincidencia. Creo que más emociones no se pueden pretender para un mismo día, después de celebrada la misa y ver la ceremonia con el Botafumeiro, le dimos por enésima vez las gracias a Dios y nos retiramos de la Catedral, para buscar un hotel, con la satisfacción del deber cumplido.

 


EPÍLOGO
Fue el viaje perfecto, el viaje soñado, todo salió mejor que como lo habíamos planeado, El Camino de Santiago sobrepasó nuestras expectativas y logramos el fin supremo que todo hombre y mujer deben perseguir en la vida: fuimos felices, pero no de esa felicidad pasajera que dura un par de días, fuimos felices con esa felicidad que emana del corazón y te invade el cuerpo de paz, y te tienes que pellizcar para saber si estas despierto, o es todo una ensoñación.

A la salida de la Catedral, enseguida, conseguimos un hotel, nos duchamos y bajamos al comedor, cuando nos íbamos a sentar a almorzar vemos una larga mesa, todos eran peregrinos, todos compañeros de Camino, había dos alemanes, dos franceses y el suizo Hans, nos hicieron sentar en su mesa para almorzar todos juntos, fue una alegría muy grande.

 

Plaza del Obradoiro:
Centro neurálgico de la parte antigua de la ciudad. Está rodeada por, la Catedral, El Hostal de los Reyes Católicos, El Palacio Raxoi y el Colegio de San Jerónimo.

Esa misma tarde tal cual lo arreglado vino Roberto, con tía Tere y tío Ceferino que estaban con él en Vigo, y pasamos el resto del día juntos. Estuvimos dos días más en Santiago, recorrimos la ciudad histórica hasta el último rincón y lo pasamos muy bien, durante los dos días nos estuvimos cruzando con peregrinos a los que habíamos visto en algún lugar del Camino. Pudimos apreciar con detenimiento, esta ciudad histórica , tal vez, una de las ciudades antiguas más bonitas del mundo, lo que si estoy seguro que la oferta gastronómica de Santiago, no se encuentra en ninguna otra ciudad

Faltaba algo para dar por terminada esta experiencia, y era dejar la piedra que había llevado de San Justo. Estuve dos días mirando donde la podía poner, para que estuviera siempre en esta ciudad.

Catedral de Santiago de Compostela:
Colosal fachada del Obradoiro de la Catedral qure se covertiría en el paradigma del estilo románico español.

Después de mucho estudiar la dejé en los muros traseros del Monasterio de San Martín Pinario, que tienen unos grandes bloques de piedra, que en sus juntas están carcomidos, entre esos intersticios la metí lo más adentro que pude, tratando que quedara sujeta y segura, cuando quise probar si estaba segura no la podía sacar, me fui tranquilo que por varios siglos un pedacito de San Justo permanecería en Santiago.

Hoy ya pasados unos meses de tan grata experiencia, sigo dando gracias a Dios por haber podido hacerla y completarla. De algo estoy seguro, que tanto para Nora como para mi, algo cambió, siempre habrá un antes y un después del Camino de Santiago. Hoy son todos recuerdos y nostalgia, pero como dije en algún lugar del relato, el hombre siempre tiene que proponerse un desafío para mantenerse vivo, debe buscar nuevos desafíos, debe tener la ilusión de un nuevo reto en su horizonte y creo que un nuevo sueño está apoderándose de mí, como este se apoderó hace 10 años. !Que lindo sería hacer el Camino Francés desde Roncesvalles!, pero, este es un sueño imposible.

 
 
 

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